María Pita: la heroína que desafió a la Armada Inglesa

Introducción

En la historia de España, pocas figuras han logrado grabar su nombre con la misma fuerza y valentía que María Pita. Su gesta, ocurrida en 1589 durante el asedio de La Coruña por parte de la Armada Inglesa, se ha convertido en símbolo de coraje popular y resistencia heroica. María Pita no era una noble, ni una militar, ni una figura política; era una mujer del pueblo que, empujada por las circunstancias, se convirtió en líder, en guerrera, en emblema.

Este artículo se sumerge en la vida y el contexto de María Mayor Fernández de Cámara y Pita, mejor conocida como María Pita. Exploraremos no solo los hechos del asedio inglés, sino también la vida cotidiana en la Galicia del siglo XVI, el papel de la mujer en la defensa de las ciudades, y la proyección histórica y simbólica que ha tenido su figura a lo largo de los siglos.

1. La España del siglo XVI: Imperio y enemigos

El siglo XVI fue una época de esplendor y conflicto para la Monarquía Hispánica. Con Carlos I y su sucesor Felipe II, España se convirtió en la potencia hegemónica de Europa y América. Pero semejante poderío tenía su precio: múltiples frentes abiertos.

En 1588, Felipe II intentó invadir Inglaterra con la llamada «Armada Invencible». El fracaso de la expedición supuso un duro golpe para España, pero no significó el fin de las hostilidades. Al año siguiente, Inglaterra decidió lanzar una contraofensiva: la llamada «Contra-armada Inglesa» o «Expedición Drake-Norris», al mando del almirante Francis Drake y el general John Norris.

El objetivo era múltiple: destruir la flota española en reconstrucción en Santander, apoyar a los portugueses rebeldes contra Felipe II (rey también de Portugal desde 1580), y sembrar el caos en los puertos del Cantábrico y el Atlántico. La Coruña sería una de las primeras víctimas.

2. La ciudad de La Coruña antes del asedio

La Coruña era a finales del siglo XVI una ciudad portuaria de creciente importancia, aunque lejos aún de las grandes urbes como Sevilla o Lisboa. Su localización estratégica la convertía en punto clave para el comercio y la defensa de la costa norte.

La ciudad estaba protegida por una muralla medieval y contaba con cierta capacidad defensiva, aunque limitada. Su guarnición era escasa, y sus recursos militares no estaban preparados para resistir una gran ofensiva naval. Sin embargo, lo que La Coruña tenía en abundancia era población con voluntad de resistir: hombres, mujeres y niños que no estaban dispuestos a ceder su ciudad sin lucha.

3. ¿Quién era María Pita?

María Mayor Fernández de Cámara y Pita nació probablemente en 1565 en Sigrás, cerca de La Coruña, en una familia modesta pero trabajadora. Se casó varias veces, como era frecuente en la época debido a la alta mortalidad masculina, especialmente entre marinos y soldados. Su último esposo, Gregorio de Rocamonde, era alférez de la milicia coruñesa.

María ayudaba en los negocios familiares, atendía la casa y cuidaba de los hijos, pero también estaba acostumbrada al trabajo físico y al contacto con el mundo portuario. Era una mujer del pueblo, sin formación militar, sin título nobiliario, sin más armas que su coraje y su determinación.

4. El asedio inglés de 1589

La Contra-armada inglesa llegó a La Coruña en mayo de 1589. Entre 20.000 y 25.000 hombres desembarcaron en las playas cercanas a la ciudad. Aunque el puerto estaba defendido, los ingleses lograron tomar la parte baja de la ciudad (la Pescadería), tras intensos combates. La población civil se refugió en la ciudad alta, tras las murallas.

Durante varios días, los defensores resistieron el asalto, reforzando las murallas, disparando cañones y combatiendo cuerpo a cuerpo. Entre ellos se encontraban mujeres, como María Pita, que no solo atendían a los heridos o repartían alimentos, sino que también tomaron las armas.

5. El momento decisivo: la gesta de María Pita

El punto culminante del asedio llegó cuando las tropas inglesas, al mando del alférez general, lograron abrir brecha en las murallas y comenzaron a escalar por ellas. Gregorio de Rocamonde, esposo de María, murió en combate en ese momento. Fue entonces cuando ella, en un acto de furia y valor, tomó la pica de su marido y se dirigió directamente contra el alférez inglés que lideraba la escalada.

Según las crónicas, María Pita mató al oficial inglés al grito de: “¡Quen teña honra, que me siga!” (¡Quien tenga honra, que me siga!). Su gesto encendió el ánimo de los defensores, que lograron rechazar el asalto y forzar la retirada inglesa. La moral de los invasores se quebró, y días después abandonaron el sitio.

6. El papel de las mujeres en la defensa de La Coruña

María Pita no fue la única mujer en combatir durante el asedio. Numerosas vecinas participaron activamente en la defensa: reforzaron murallas, lanzaron aceite hirviendo, atendieron heridos, e incluso lucharon directamente.

Entre ellas también se destaca Inés de Ben, que comandó un grupo de mujeres en las murallas, y otras muchas cuyos nombres no han llegado hasta nosotros, pero cuya participación fue clave.

Este episodio demuestra que, a pesar de los límites legales y sociales que sufrían las mujeres en el siglo XVI, en tiempos de necesidad podían ocupar el centro del escenario histórico.

7. Reconocimiento y recompensa

Tras la victoria, el nombre de María Pita comenzó a circular por toda Galicia. Su gesto fue tan impresionante que llegó a oídos del propio Felipe II, quien le otorgó una pensión vitalicia de por vida (12 maravedíes diarios) como reconocimiento a su heroísmo.

Además, se le concedió el derecho a utilizar espada, algo inaudito para una mujer en la época, y que la convirtió en un símbolo de la defensa ciudadana.

María Pita vivió muchos años después del asedio, y falleció en 1643, dejando descendencia. Hoy su casa puede visitarse en La Coruña, reconvertida en museo, y su figura forma parte del imaginario colectivo gallego y español.

8. El mito y la memoria

La historia de María Pita fue objeto de múltiples interpretaciones, reconstrucciones literarias, obras teatrales, cuadros y ensayos históricos. En el siglo XIX, en pleno auge del romanticismo y del nacionalismo liberal, su figura fue rescatada como emblema de resistencia popular frente a la opresión extranjera.

Su estatua preside desde 1896 la plaza mayor de La Coruña, que lleva su nombre: Plaza de María Pita. En ella, la heroína aparece con una lanza en la mano derecha, símbolo de su acción militar, y un niño en la izquierda, símbolo de su maternidad y defensa del hogar.

La ciudad la celebra cada año, especialmente en el mes de agosto, con fiestas y representaciones teatrales, y su nombre ha sido usado en barcos, escuelas, calles e instituciones públicas.

9. Más allá de la anécdota: ¿Qué representa María Pita?

María Pita no es solo un personaje histórico; es un símbolo. Representa la capacidad de los ciudadanos comunes para tomar el destino en sus manos. Su historia cuestiona el monopolio masculino del heroísmo bélico y demuestra que el coraje no entiende de género.

También representa la defensa del territorio frente al invasor, no desde un punto de vista belicista, sino desde la dignidad de los pueblos que luchan por su libertad.

Por último, encarna el valor de la memoria colectiva: cómo un gesto individual puede transformarse en patrimonio histórico, en leyenda inspiradora, en referente ético.

10. La vigencia de María Pita

En tiempos en los que el papel de la mujer en la historia comienza a ser rescatado con justicia, la figura de María Pita cobra una renovada relevancia. Su gesta no solo merece ser recordada, sino también analizada desde una perspectiva crítica, histórica y pedagógica.

María Pita nos recuerda que la historia no la hacen solo los reyes, los generales o los conquistadores. La hacen también las mujeres del pueblo, las madres coraje, los ciudadanos que, en un momento crucial, deciden no rendirse.

En definitiva, María Pita no solo salvó La Coruña; nos legó una lección de valentía, de compromiso y de dignidad que aún resuena con fuerza más de cuatro siglos después.

11. Consecuencias de la batalla de La Coruña

El rechazo de la Contra-armada Inglesa en La Coruña tuvo consecuencias importantes, tanto a nivel local como internacional. Aunque este episodio no fue decisivo en el gran tablero geopolítico del siglo XVI, su impacto fue significativo por varias razones:

a) Fracaso parcial de la expedición inglesa

La derrota en La Coruña supuso el primer gran revés de la expedición angloholandesa comandada por Francis Drake y John Norris. Aunque sus objetivos principales eran más ambiciosos (destruir la flota española, apoyar la rebelión en Portugal, etc.), la resistencia coruñesa frenó su ímpetu inicial y les hizo perder tiempo, recursos y moral.

Tras La Coruña, los ingleses continuaron hacia Lisboa, donde también fracasaron en su intento de tomar la ciudad. La expedición fue, en términos estratégicos, un fracaso rotundo: murieron entre 9.000 y 11.000 hombres por combate, enfermedades y deserción. Inglaterra no logró ninguno de sus objetivos y el prestigio de la Corona inglesa se vio afectado.

b) Reforzamiento de la defensa costera española

La inesperada victoria popular en La Coruña puso en evidencia tanto las debilidades del sistema defensivo costero como el potencial de la resistencia ciudadana. A raíz del ataque, Felipe II ordenó reforzar las defensas de los principales puertos atlánticos y cantábricos, lo que se tradujo en la construcción de nuevas fortalezas, mejoras en las murallas existentes y mayor presencia militar en la costa gallega.

Uno de los proyectos más emblemáticos surgidos tras la batalla fue la reconstrucción y modernización de la Torre de Hércules, que más adelante se convertiría en el faro romano en funcionamiento más antiguo del mundo.

c) Consolidación del sentimiento de identidad local

La defensa heroica de La Coruña generó un sentimiento de orgullo e identidad local que perdura hasta nuestros días. La población se vio a sí misma como protagonista de su historia, capaz de repeler por sus propios medios a uno de los ejércitos más poderosos del mundo. Este sentimiento fue transmitido de generación en generación y ha tenido un efecto duradero en la memoria colectiva de los gallegos.

d) Proyección simbólica de la resistencia española

En un momento en que la Monarquía Hispánica recibía fuertes críticas por el fracaso de la Armada Invencible, la victoria en La Coruña permitió construir un contra-relato heroico. Desde Madrid se valoró la resistencia como un ejemplo de fidelidad al rey, lo que impulsó una narrativa de unidad nacional frente al enemigo extranjero. María Pita fue convertida en símbolo de esa resistencia, lo cual sirvió también para reforzar la imagen del imperio en tiempos de dificultad.